La rebelión de los franquiciados

La necesidad del autoempleo ha hecho que cambie el perfil de los interesados en abrir franquicias”, cuenta Santiago Barbadillo, dueño de una franquicia decana en España. “Empecé hace 26 años, cuando llegué de Inglaterra”, recuerda. La crisis y la elevada tasa de paro, dice, se notan en la evolución del sector. “Antes los que montaban franquicias eran sobre todo inversores o empresarios, que ya operaban otras franquicias y ampliaban el negocio. Ahora también entra mucha gente que necesita un trabajo e invierte su dinero en abrir su propio negocio”, apunta.

Montar una empresa siempre supone un riesgo

El problema, dice Barbadillo, es que, al fin y al cabo, aunque la idea sea de otro, los que abran una franquicia serán empresarios y no todos están preparados. “La ilusión a veces puede con la racionalidad. No siempre se toma la decisión con rigor. Y hay que pensarlo bien, estudiar las opciones y elegir con cuidado”, advierte. Tener una franquicia, avisa, tiene un coste personal alto, “porque en muchos casos afecta a la familia”, y hace falta saber hacer números antes de invertir los ahorros o hipotecarse. “Deben tener contabilizado que habrá que conseguir el local y reformarlo, lo que puede hacer variar la inversión. Que según la zona, las rentabilidades son distintas. Y no precipitarse: hay que estudiar bien los planes de negocio de varias opciones y elegir correctamente”, abunda.

En España, el año pasado había 1.087 redes de franquicias,  un 24% más que antes de la crisis. Bajo estas cadenas, funcionan 59.131 locales (826 más que en 2008), que dan empleo a 242.140 personas, según el anuario elaborado por la Asociación Española de Franquiciadores (AEF). Mientras las inmobiliarias han ido desapareciendo, las cadenas pequeñas, que exigen inversiones de cerca de 30.000 euros, están en auge. “Montar una empresa siempre significa asumir riesgos, pero hacerlo a través de una franquicia reduce ese riesgo, si se hacen bien las cosas, porque empiezas con una idea que ya ha demostrado que funciona”, defiende Xavier Vallhonrat, presidente de la AEF.Los contratos los escriben los dueños de las redes. Pero los que los firman deberían resolver sus dudas antes de firmarlos. Todas. Tendrían que actuar con cautela y exigir información”, justifica.

Abril 6, 2017

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